La representación sagrada del Lunissanti que empieza los rituales de la Semana Santa, es una ceremonia no litúrgica de gran atractivo. Los elementos culturales presentas posponen a tradiciones medievales revividas en los bonitos cantos polifónicos, pero en ella emergen prepotentemente la riqueza de pathos y el gusto por la teatralidad de claro influjo español.
La secuencia ritual es rígidamente preestablecida: cada parte tiene un preciso sentido suyo, también tormenta y un correspondiente objeto simbólico que refleja la tradición popular sobre la pasión de Cristo en el complejo.
 
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